Reto de atención plena

Prueba a quedarte sentado un buen rato sin hacer nada ni pensar en lo que vas a hacer después. Normalmente, cuando estamos haciendo una cosa ya estamos pensando en la siguiente. Y al sentarnos, solemos hacerlo con un libro, una revista, el móvil o al lado de una persona con quien conversar. Observa qué sientes si simplemente te dices “Éste soy yo. Estoy sentado aquí”. Los siguientes pasos sucederán por sí mismos.

Algunos estudios dicen que hay que masticar cada bocado 32 veces, otros dicen que 50, pero todos coinciden en lo mismo: no masticamos los alimentos lo suficiente. ¿Por qué es importante masticar? Porque los nutrientes que contienen los alimentos se aprovechan mejor, los alimentos se digieren más fácilmente y nos saciamos antes.

Si lo pruebas, te darás cuenta de que masticar despacio no es sencillo. Aunque lo intentemos, pronto nos dan ganas de tragar. Para evitarlo, solo tienes que practicar. Empieza hoy mismo, considera uno de los platos del día como ejercicio de atención plena. Concéntrate en el sabor de la comida, en el olor y en las sensaciones en la boca. De esta forma, incluso una simple rebanada de pan a secas se puede convertir en una increíble fuente de placer.

Siéntate en un lugar tranquilo, cierra los ojos y respira profundamente varias veces. Ahora piensa en cómo vivirías tu vida si tuvieras una segunda oportunidad. ¿aparecen deseos que se contradicen con tu vida actual? Escoge un anhelo concreto que te parezca importante; por ejemplo, un viaje, trabajar menos, más independencia con respecto a tu pareja.

Ahora abre los ojos y desperézate. Escribe tu deseo en un papel y guárdalo en un lugar seguro. De momento, no tienes que hacer nada más, pero, con el tiempo, notarás que casi automáticamente te irás acercando al objetivo de tu deseo. Y es que, una vez que has formulado el deseo y lo has retenido (en el papel), este te empezará a parecer posible.

Si ya has cometido el error de ir a comprar al supermercado antes de un puente festivo, sabrás lo que es sentirte atrapado en una masa de gente inerte. Ir con prisa o golpear repetidamente el suelo con el pie resultan tan inútiles como tocar el claxon cuando estás en un atasco.

Comprueba cómo te sientes si en un momento así simplemente te dejas llevar y fluyes con la muchedumbre. No desees estar en otro sitio ni intentes ir más rápido; déjate llevar y percibe lo que hay a tu alrededor. ¿Sólo hay personas desagradables? Quién sabe; puede que si observamos con cierta atención, nos encontremos con una mirada afable.

Una forma muy sencilla para salir del enjambre de pensamientos que nublan nuestra mente es ocuparla con un ejercicio de equilibrio. En otras palabras, cuando te sientas apabullado, intenta mantenerte sobre un solo pie.

Levanta la otra pierna, de modo que la rodilla alcance por lo menos la altura de las caderas. Si te resulta más fácil, agárrate la rodilla y atráela hacia ti. Fija la vista en un punto delante de ti y esfuérzate en mantenerte en esta postura. Mientras lo haces, respira profundamente. Si, de todos modos, algún pensamiento te intenta desconcentrar, deja tan solo que pase.

Te esperamos para el próximo reto. No te lo pierdas.

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