PENSAMIENTOS POSITIVOS

pensamientos positivos

La base de estas ideas consiste en reestructurar el cerebro y los automatismos que surgen en tu mente y te bloquean volviendo a ellos una y otra vez. Debes ser consciente de que tus pensamientos «son reales y existen». Por mucho que no se escuchen o palpen, tienen fuerza y capacidad de alterar.

  • ¿Esto que me inquieta es sustancial o carece de importancia? Detente un segundo: ¿puede ser que mi mente me esté engañando, agrandando o distorsionando este tema? Acepta que esos pensamientos no siempre dicen la verdad. En ocasiones pueden ser correctos, pero en muchos otros casos falsean la realidad.
  • ¿Qué emoción me produce? Conociendo nuestro esquema, ¿cual es mi estado de ánimo hoy? ¿Cuál es la causa del posible «bajón o momento sensible»? (sueño, drogas, cansancio, circunstancias externas…).
  • Observa el impacto que cada pensamiento negativo genera en tu cuerpo. Toma conciencia de cómo puede influir en tu organismo un pensamiento tóxico o dañino (taquicardias, sudoración, dolor de cabeza…)
  • No traduzcas automáticamente cada pensamiento en palabras. Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Haz una pausa y pondera lo que vas a decir y sus consecuencias antes de expresarte.
  • ¿He sido capaz de salir de esto que me preocupa ( o de algo similar) en otros momentos? ¿Cuál fue el primer paso para salir de este bucle?
  • No presupongas lo que piensan los demás: «Estoy seguro de que piensa esto de mí…». tus sospechas pueden ser infundadas. No prejuzgues.
  • Siente esa emoción positiva, permite que llegue a tu cuerpo aportando bienestar.
  • Agárrate al presente, a tu capacidad de actuar hoy y ahora.
  • Ten visión de futuro. Decide si esta es una batalla en la que compensa que te desgastes en este momento. Relativiza. Plantéate si lo que ahora parece decisivo tendrá importancia dentro de un año.
  • No actúes ni respondas si tienes pensamientos automáticos negativos. Espera, date una oportunidad. Se capaz de cambiar tu lenguaje, sustituyendo por ejemplo «problema» por «desafío» o «error» por «segunda oportunidad». Emplea palabras que acerquen al optimismo como son: «alegría», «paz», «esperanza», «confianza», «pasión», «ilusión…».
  • Busca lo positivo de cada situación. Cualquier circunstancia puede valorarse en clave de problema o en clave de solución. Piensa en Thomas Alva Edison y su famoso: «No fracasé, solo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla».

Cómo hacer que te pasen cosas buenas. Marian Rojas Estapé.

Psicología Montesol

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