DESÁNIMO & EUFORIA

En alguna ocasión, todos sucumbimos a esos momentos de desaliento en los que parece que nada nos sale bien.

Cuando nos sentimos así, nuestro bajo estado de ánimo ensombrece todos nuestros pensamientos, sentimientos y experiencias. Lo malo del cerebro es que, cuando se impone el desánimo, nos hace perder de vista todo lo bueno que tenemos, y de repente odiamos el trabajo, nos sentimos frustrados con la familia y los amigos, estamos insatisfechos con nuestros éxitos, y nuestro optimismo en relación al futuro se esfuma.

Parte del autoconocimiento es ser conscientes de cada situación por la que estamos pasando aunque no podamos cambiarla. Es muy importante reconocer que el desánimo está ensombreciéndolo todo y recordar que los estados de ánimo no son permanentes. Las emociones cambian constantemente, y el desaliento pasará, si se lo permitimos.

Tiene que ser consciente de su estado de ánimo y entenderlo si quiere impedir que le lleve a cometer errores que no harán sino hundirle todavía más. Pensar en las situaciones recientes que pueden haberle provocado ese desánimo no solo es conveniente sino también una magnífica idea -siempre y cuando no se devane los sesos sobre ellos demasiado tiempo-, porque normalmente es lo que hay que hacer para superarlo.

Los estados de ánimo bajo y las emociones negativas no son los únicos que causan problemas. La euforia puede confundir tanto como el desánimo. Cuando nos sentimos muy excitados y felices, es fácil que hagamos algo de lo que luego tengamos que arrepentirnos.

Esto se lleva a tomar decisiones impulsivas sin tener en cuenta las posibles consecuencias. Para sentirse bien y no tener que arrepentirse de anda, debe estar muy atento a los momentos de euforia y a las decisiones que puede tomar.

Inteligencia emocional. 2.0 Travis Bradberry – Jean Greaves

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