Ataques de pánico

Ataques de pánico

Síntomas:

  • Palpitaciones.
  • Sudoración.
  • Temblores o sacudidas.
  • Sensación de ahogo o falta de aliento.
  • Sensación de atragantarse.
  • Opresión o malestar torácico.
  • Náuseas o molestias abdominales.
  • Inestabilidad, mareo o desmayo.
  • Des realización (sensación de irrealidad) o des personalización (estar separado de uno mismo).
  • Miedo a perder el control o volverse loco.
  • Miedo a morir.
  • Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo).
  • Escalofríos o sofocaciones.

Causas:

Biológicas:

Existen numerosas evidencias que apoyan la existencia de una des regulación de las funciones del Sistema Nervioso Central. De manera más especifica en una estructura llamada amígdala y que se sabe regular la respuesta al miedo. Asimismo, existe una pre disposición familiar a presentar el problema. No se hereda la enfermedad sino que hay una mayor susceptibilidad a enfermar.

Ambientales:

La mayor parte de las personas que sufren los trastornos de pánico han experimentado situaciones de vida relacionadas con pérdidas, abandono, separaciones, u otros eventos de la vida significativos previas al inicio de los síntomas. Estos mismos antecedentes se pueden identificar en la infancia o adolescencia de las personas afectadas.

Psicológicas:

Las personas con los trastornos de pánico parecen tolerar con mayor dificultad situaciones en las que se ven amenazadas sus relaciones interpersonales importantes. Suele existir el antecedente de un estilo familiar aprensivo y sobre protector. Además, al presentar crisis de pánico, produce una gran inseguridad y dependencia, incluso en las personas previamente muy bien adaptadas.

Además…

Los ataques de pánico pueden cambiar el comportamiento y el desempeño en el hogar, en el trabajo o en la escuela. Las personas con este trastorno a menudo, sienten la preocupación acerca de los efectos de sus ataques de pánico.

Las personas con los trastornos de pánico pueden abusar del alcohol u otras drogas y se pueden sentir tristes o deprimidos. A menudo viven con el miedo de otro ataque y pueden sentir el temor de estar sola o lejos de la ayuda médica.

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