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Beneficios de la práctica mindfulness

Mindfulness
María Fernández 8 Enero, 2017 - 8:24 pm en General

Beneficios de la práctica mindfulness están avalados por una serie de pruebas.Las investigaciones apoyan cambios producidos tanto en la experiencia interior como la conducta externa. Además se hacen evidentes cambios en la función y estructura cerebral.

Efectos en la función del cerebro:

Las personas contentas y relajadas habitualmente, presentan mayor actividad en la zona prefrontal izquierda. Davidson junto a Jon Kabat-Zinn entrenaron a un grupo de trabajadores de una empresa tecnológica sin experiencia meditativa con un programa intensivo de ocho semanas, mientras escogían un grupo control que no realizaba el entrenamiento. Ambos grupos de principio partían con una mayor activación de la zona derecha. Pues bien, al finalizar el entrenamiento, el grupo que había practicado el mindfulness, además de comunicar una mejora en su estado anímico, presentaba un incremento notable de activación en la zona prefrontal izquierda.

Efectos inmunológicos:

Los mismos sujetos del estudio anterior, meditadores y no meditadores, recibieron una vacuna antigripal. Entre la 4ª y la 8ª semana de la administración de esta vacuna, se midieron los niveles plasmáticos de anticuerpos de los sujetos y se encontró que aunque todos ellos experimentaban incrementos en dichos niveles, los sujetos pertenecientes al grupo de meditadores tuvieron incrementos significativamente mayores que los sujetos del grupo control. La meditación potenciaba por tanto la producción de anticuerpos. Hoy al menos está validada la influencia del mindfulness en la producción de anticuerpos.

 

Atención plena

Atención plena

Efectos en la estructura del cerebro:

Con la edad la corteza cerebral adelgaza, provocando una pérdida de materia gris considerable. La línea de investigación apoyada en resonancias magnéticas llevada a cabo por la doctora Sara Lazar, investigadora del Hospital General de Massachussets demuestra la existencia de cambios estructurales en el cerebro con la práctica de la meditación.

Los resultados apuntan a que las personas que han practicado meditación un tiempo considerable, no sólo tienen más materia gris en el cerebro, sino que además sus cerebros también se encogen menos con la edad y las conexiones neuronales se mantienen más fuertes durante más tiempo. Esto significa que las neuronas podrían transmitir mejor las señales eléctricas. Los resultados sugieren que los meditadores a largo plazo tienen fibras de materia blanca que son más numerosas, más densas o mejor aisladas por todo el cerebro, y que el declive normal relacionado con la edad del tejido de materia blanca se reduce considerablemente en los practicantes activos de meditación.

Efectos en los neurotransmisores:

A partir de los estudios anteriores, Lazar y su equipo también obtuvieron datos acerca de un neurotransmisor esencial, la serotonina, regulador de los estados anímicos. Descubrieron cambios significativos en la parte del troncoencéfalo implicada en la producción de serotonina. Esta zona se volvía más densa al cabo de tan solo ocho semanas de práctica de mindfulness. Y el aumento era mayor en sujetos que hacían más práctica. Coincidían éstos con los que referían mayor incremento en la sensación de bienestar.

Efectos psicológicos:

Estos cambios en la estructura y función cerebral apoya lo que los practicantes de mindfulness vienen atestiguando desde hace miles de años: que la práctica cambia el funcionamiento de nuestra mente y la percepción de la vida, mejorando la sensación de bienestar, calma, equilibrio y la capacidad de afrontar la vida de forma satisfactoria. A nivel psicológico, la práctica sistemática de mindfulness genera múltiples beneficios, que se manifiestan tanto a nivel de auto percepción general del individuo como en el desarrollo de habilidades especificas. Un resumen de las principales aportaciones a nivel psicológico relativas a la práctica meditativa de mindfulness según Siegel, y que tienen un impacto positivo en el bienestar general son:

• Desarrollo de la capacidad para observar pensamientos, emociones y sensaciones corporales tanto negativas como positivas sin dejarse llevar por las reacciones automáticas que estas provocan

• Aceptación de la propia experiencia, lo que facilita la detección temprana de señales físicas, emocionales y mentales relevantes a la hora de prevenir situaciones conflictivas o potencialmente “peligrosas”, como pueden ser por ejemplo los síntomas físicos del estrés.

• Desarrollo de la capacidad de autorregulación emocional. La autorregulación se define como el proceso mediante el cual los seres humanos establecemos metas, objetivos y logros, y evaluamos nuestro comportamiento propio en función de los planes que nos hemos trazado, en un contexto de retroalimentación constante.

• Disminución de la tendencia a la “rumiación”, que es la tendencia a “quedarse pegado” en pensamientos negativos. Esta es una causa de recaídas en la depresión, se observa también en estados de ansiedad y estrés, y es la responsable de incrementar los niveles subjetivos de malestar y con él, la vulnerabilidad de la persona y la posibilidad de cronificar respuestas
disfuncionales ante situaciones cada vez más inocuas. Mediante la práctica de la atención plena el “canal” de la conciencia se entrena para ser “llenado” con datos provenientes del momento presente, inhabilitando el circulo vicioso de la rumiación, lo que tiene un efecto positivo en la disminución de patrones automáticos vinculados a la depresión, ansiedad y estrés.

• A través de su validación empírica, los estudios sugieren que la práctica meditativa ayuda en el tratamiento de distintos desórdenes, por ejemplo: trastornos psicosomáticos, ansiosos y de la conducta alimentaria, y ayudan a reducir las puntuaciones de ansiedad y depresión. Los tratamientos basados en mindfulness han sido eficaces también en la disminución del malestar psicológico, aumentando el grado subjetivo en que los pacientes consideran haber alcanzado sus objetivos terapéuticos.

Envejecimiento celular:

También a nivel celular podemos encontrar cambios relacionados con la práctica del mindfulness. Los cambios psicológicos positivos que ocurren durante la meditación provocan una mayor actividad de la telomerasa.

Los telómeros son secuencias de ADN al final de los cromosomas que tienden a hacerse más cortas cada vez que la célula se divide. Cuando los telómeros alcanzan una longitud por debajo de un valor crítico, la célula ya no puede
dividirse apropiadamente y termina muriendo. La telomerasa es una enzima que puede reconstruir y alargar los telómeros.

Este estudio es el primero en ligar el bienestar psicológico con niveles más altos de telomerasa, una enzima que es importante para la salud a largo plazo de las células. Parece ser que la meditación mejora el bienestar psicológico, y estos cambios son los que están relacionados con la actividad de la telomerasa en las células inmunitarias, con el consiguiente potencial de promover la longevidad en esas células.

Fuente. Escuela Transpersonal

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