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LO QUE ME PASA POR DENTRO

María Fernández 17 enero, 2020 - 8:08 pm en autoestima, Bienestar, Cerebro, Mindfulness

UN BAÑO DE NATURALEZA

A lo largo de la historia de la evolución humana hemos pasado casi todo nuestro tiempo inmersos y dependientes del mundo natural. Aunque no seamos conscientes de ello, nuestros ritmos naturales están sincronizados con la naturaleza.

Existen otras razones por las que el mundo natural nos resulta tan terapéutico: la naturaleza, en su increíble diversidad, hace que nada de lo que somos nos parezca extraño o rechazable. Nos integra, no nos excluye ni nos compara. Cuando estamos en un entorno natural, el tiempo artificial que marca el reloj también desaparece. Y nuestra necesidad diaria de organizar cede ante el incontrolable mundo natural, porque no puedes evitar la lluvia, mandar en las mareas o retrasar la puesta del sol. Solo puedes contemplar su belleza y su fuerza, de la que formas parte intrínseca. Por todo ello, ¡necesitamos darnos baños de naturaleza!

A quienes defienden la necesidad profunda de los humanos de estar conectados con el mundo natural, les respalda la evidencia científica. Las ondas cerebrales que generamos son diferentes cuando estamos en un entorno natural. Incluso un paseo corto consigue efectos benéficos similares a los de la meditación. Tener acceso, o sencillamente contemplar un entorno natural desde una ventana, reduce el estrés, mejora el humor, acelera las recuperaciones de enfermedades, potencia la creatividad y mejora la autoestima.

Nuestras vidas sedentarias, rodeadas de pantallas y distracciones caseras, se organizan cada vez más en las ciudades, y esta es una tendencia que crece en el mundo entero.

Algunas culturas tienen rutinas de inmersión natural consolidadas, como el shinrinyoku, o “baño de bosque” japonés, que prescribe un paseo de dos horas por el bosque una vez a la semana como terapia para aliviar el estrés y la ansiedad. En Londres, muchos parques cuentan con infraestructuras “biomiméticas” que invitan a los paseantes a hacer actividades lúdicas al aire libre. Bastantes ciudades se están planteando cómo integrar jardines y huertos urbanos en sus calles y sus tejados. Los estudios más recientes demuestran que permanecer pequeños períodos de tiempo en un entorno verde puede mejorar el humor de las personas y su rendimiento cognitivo.

La rutina:

Jackie Stewart, del blog Tiny Buddha, nos recuerda que somos las únicas criaturas que ponemos una suela de zapato entre nuestros pies y la tierra. El simple acto de sacarte los zapatos, asegura, te ayuda a reconectar con la tierra. Para ello, recomienda esta sencilla rutina que llama “la respiración descalza”: “Encuentra un lugar tranquilo al aire libre – un rincón de un parque, tu jardín o tu lugar natural favorito -. Quítate los zapatos, cierra los ojos y camina lentamente cien pasos respirando profundamente, acompasando los ritmos, sintiendo el sol en la cara, el aire en la piel y la energía de la tierra a través de los pies.”

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